El hotel y erl restaurante, con actividades habituales de esos establecimientos, se encuentran en unas instalaciones deportivas. La habitación, que no tiene aire acondicionado, por lo que nos vemos obligados a abrir las ventanas como ya era sabido, es pequeña, la luz con una intensidad que se iba y venía, y el baño con escasisíma luz. El restaurante no abre para desayunar, la máquina de abajo no daba bebidas. Como es el mundial, el jueves jugaba Alemania a las 22:00 h., y el restaurante que está debajo del hotel montó 4 televisiones grandes y se juntaron en ese graderio, vamos a decir, que 500 personas al menos en el graderio. Vamos, montaron barras al aire libre y amnizaron aquello horas antes con megafonía. O sea, una fiesta. Acabado el partido, la gente se fue retirando, algunos fueron reticentes. A la mañana siguiente, final escolar alemana de Volley playa. A las 7:30, prueba de megafonia, voz y música. Ante la imposibilidad de descansar y posterior reclamación a la dirección del hotel, me piden disculpas pir la coincidencia de los acontecimientos, y me dicen que puedo refrescarme en la piscina, y me regalan una cerveza en el restaurante. No creo que necesite comentar más.